Collar con colgante de esmalte cloisonné
Descripción
La artesanía centenaria del cloisonné se une a la portabilidad moderna. Este colgante presenta esmalte aplicado a mano dentro de finos compartimentos de alambre chapado en oro, creando vívidos patrones florales que brillan con profundidad y color.
Cada pieza se cuece varias veces para lograr su rica paleta, un proceso que asegura que no haya dos colgantes exactamente iguales. Colgado de una cadena pulida chapada en oro, añade un toque de arte portátil a cualquier conjunto.
Detalles
- Técnica: Esmalte cloisonné chino tradicional
- Engaste: Aleación de cobre chapada en oro
- Cadena: Cadena chapada en oro ajustable
- Acabado: Esmalte pulido a mano, cocido varias veces
- Hecho en: Zaragoza, España
Cuidado
El jade es una piedra duradera (de 6,5 a 7 en la escala de Mohs), pero los metales y acabados que lo rodean tienen sus propias necesidades. Un paño suave y húmedo después de usarlo es la mejor práctica para cualquier pieza. Para una limpieza más profunda, use agua tibia y jabón suave tanto en jade como en oro macizo de 18 quilates y plata de ley.
La plata esterlina se oscurece naturalmente con el tiempo. Un paño para pulir plata la restaura al instante, y guardarla en una bolsa antideslustre ralentiza el proceso. Las piezas chapadas en oro y plata necesitan un toque más suave: colóquese la joya al final, después del perfume y la loción, y retírela antes de tomar agua o hacer ejercicio. Esa rutina mantendrá el baño intacto mucho más tiempo del que la mayoría de la gente espera.
El oro macizo de 18 quilates es el más indulgente: no se empaña ni se corroe, por lo que todo lo que necesita es agua tibia y un paño suave.
Guarda las piezas por separado en fundas blandas para evitar rayaduras. Y si te interesa el jade en particular: usarlo con frecuencia lo mejora. El calor de tu piel intensifica gradualmente el carácter de la piedra con el tiempo.
Diseño
Cada pieza comienza con la piedra. Elegimos cada una por su color, textura y carácter, ya sea jade, ámbar u otra gema natural, y luego diseñamos el engaste en torno a ella. Dependiendo de la pieza, esto significa oro macizo de 18 quilates, plata de ley o acabados chapados cuidadosamente seleccionados, siempre elegidos para complementar la piedra en lugar de competir con ella.
El resultado son joyas diseñadas para usarse todos los días, no para guardarlas en un cajón.